Ser Hija de la Caridad



Las Hijas de la Caridad, estamos llamadas a servir Jesucristo en la persona de los pobres y marginados, con un espíritu de humildad, sencillez y caridad. Impulsadas por el amor de Cristo y sostenidas por una profunda vida de oración, vivimos en comunidad de vida fraterna, ayudándonos unas a otras en nuestra misión común de servicio; servicio que se dirige a la persona en todas sus dimensiones humanas y espirituales…

Reconocida en la iglesia como sociedad de vida apostólica, actualmente la Compañía está presente en 93 países, en los cinco continentes.

Vivimos y servimos en los lugares de prioridad social: hospitales, casas de niños de carácter social, escuelas, centros de acogida para las personas sin techo o que sufren dependencias o minusvalías. Por fin, dondequiera que se presenta una necesidad y dónde podemos llevar ayuda y apoyo, queremos estar disponibles y listas para servir, según nuestras fuerzas y nuestras posibilidades, en colaboración con otras fuerzas vivas de la Iglesia y con diversos organismos y asociaciones.

Nuestra Misión


Siguiendo el camino de Jesús y a ejemplo de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad proclaman el Evangelio sirviendo a los pobres. Desde el principio de la Compañía, no importa donde estén y cuáles sean sus necesidades, las Hermanas saben que “es Dios quien las espera en los que sufren” (Constituciones 7 b).

Cuando las sociedades cambian y se desarrollan, también lo hacen las necesidades de sus gentes. Así, “Cristo interpela continuamente a su Compañía a través de sus hermanos y hermanas que sufren, de los signos de los tiempos y de la Iglesia” (Constituciones 11a). La Compañía discierne las llamadas de Cristo. Las Hermanas están comprometidas en la asistencia y en una amplia gama de actividades humanitarias. También trabajan por la justicia, la paz, y la solidaridad. Por eso los servicios a los que las Hijas de la Caridad se comprometen cambian y se adaptan constantemente.

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