Xiskya Valladares a las Hijas de la Caridad de España Norte en su Asamblea Provincial 2026

Asamblea Provincial 2026

Me vais a disculpar mi intromisión pero es que yo soy artesana del cuero.


Trabajar el cuero enseña que casi nada valioso se construye deprisa. Una pieza buena no aparece de golpe: necesita tiempo, cuidado, correcciones, paciencia y muchas horas invisibles. Primero hay que conocer el material, entender sus límites, respetar sus marcas y trabajar con ellas, no contra ellas.


Y vosotras me habéis enseñado que algo parecido sucede cuando se trabaja entre los pobres. Gracias porque he entendido que:


Acompañar a un inmigrante, a una mujer maltratada, a una persona sin hogar o a un joven herido no consiste en “arreglar vidas” rápidamente. Consiste más bien en procesos lentos de reconstrucción humana. La confianza no aparece en un día. La dignidad dañada necesita tiempo para volver a sostenerse. Y muchas veces el primer trabajo no es solucionar problemas, sino simplemente permanecer, escuchar y no abandonar.


El artesano sabe que si fuerza demasiado el cuero, lo rompe. Y vosotras sabéis muy bien que también en el acompañamiento humano hay procesos que no pueden acelerarse sin hacer daño. Hay heridas que necesitan silencio, estabilidad y presencia constante antes que discursos o soluciones inmediatas. Además, el cuero conserva marcas, pliegues e imperfecciones. Y precisamente eso puede darle belleza y autenticidad. Del mismo modo, me habéis hecho ver que las personas heridas no pierden su valor por cargar cicatrices.


Muchas veces son precisamente esas heridas las que, acompañadas con dignidad y cuidado, terminan convirtiéndose en lugar de fortaleza, sensibilidad y humanidad profunda.


Crear con cuero y crear esperanza entre los pobres tienen algo en común: ambos trabajos exigen paciencia, atención al detalle y una mirada capaz de descubrir valor donde otros solo ven desgaste.