NO TODO VALE: Encuentro Vicenciano en Aiete

No todo vale para tener una residencia vicenciana: nuestros valores no se negocian, se viven.
Encuentro Aiete

Un año más nos hemos reunido en Aiete (Donosti) personal y Hermanas de las Residencias de personas mayores, donde las Hijas de la Caridad ejercen su misión, en la provincia de España Norte.

Jueves y viernes han sido días llenos de formación y convivencia, encuentro y fabulosa sintonía, entre todos/as los/as participantes.

Comenzamos con una calurosa acogida por parte de las dos Consejeras que nos han acompañado, tanto en el ámbito de Residencias como en el de Hermanas Mayores. Tras la presentación de Óscar Muñoz (Padre Paúl) nos metimos de lleno en el tema que nos ocupaba: el carisma, la identidad vicenciana.

Óscar ha ido desgranando, pasito a pasito, los principios inspiradores de las Hijas de la Caridad. Juntos, hemos ido escuchando y reflexionando cada apartado y —lo más importante— llevándolo a nuestro día a día.

Una cosa ha quedado clara durante estas dos jornadas: No todo vale para tener una Residencia con el apellido «vicenciana». Puede llegar el momento en que haya personas que descubran que este no es su lugar y que los valores que nos ocupan no son los que ellos tienen.

Decenas de ideas, compartidas por Óscar, han ocupado nuestra mente durante estos días. Todas ellas vinculadas con la Caridad como motor de nuestro cuidado, nuestra implicación y la calidad (excelencia) que queremos ofrecer.

Así mismo, hemos trabajado cada valor de nuestros «Principios Inspiradores» (trascendencia, dignidad, humildad y sencillez, justicia, ecología y vida, creatividad y servicio —este último añadido por Óscar—) con un vídeo que nos ha ayudado a reflexionar.

Pero no solo hemos tenido tiempo para formarnos y coger ideas para seguir sirviendo en nuestros centros. También hemos tenido tiempo para relacionarnos, conocernos y compartir experiencias. El primer día nos regalamos un paseo por Donosti al anochecer (helado incluido —como manda la tradición—).

Y el segundo día recibimos la invitación de San Vicente de ir a su casa en Le Berceau (Francia). No podíamos decir que no a semejante propuesta. Así que allí nos fuimos y celebramos a lo grande todo lo aprendido, en la casa de SAN VICENTE.

Y como guinda del pastel, tuvimos su visita. Sí, sí, la visita de nuestro Vicente de Paúl, que además nos regaló una de sus mantas, para recordarnos que somos «familia» y la importancia de «cuidar» como vicencianos/as.

Acabamos el encuentro cenando en la bonita localidad de Biarritz. ¿Qué más se puede pedir?

Mil gracias a todas las personas que habéis acudido a este encuentro sacrificando días de fiesta, cambiando turnos… pero apostando por un estilo diferente, donde todo no vale y donde queremos llevar la marca «VICENCIANO/A». Gracias también a la organización por cuidar cada detalle, al personal de Aiete y a Óscar por su buen hacer y compartir.