Jornadas de convivencia y formación de las residencias vicencianas de la Provincia Norte

“Volvemos a nuestras residencias con el deseo de poner en práctica lo aprendido y seguir creciendo en calidad, ternura y cuidado.”

Dos días para compartir, aprender y crecer

Parece increíble que en solo dos días se hayan podido vivir tantas experiencias. Como cada año, trabajadores y trabajadoras de las residencias vicencianas de la Provincia Norte nos hemos reunido en la Casa Provincial de Villaobispo, en León, para celebrar unas jornadas de convivencia, formación y encuentro.

El lunes, a primera hora de la tarde, tras la excelente acogida de la Consejera, comenzamos con la ponencia de Rosa Ruiz, del Centro de Humanización San Camilo de Madrid, centrada en la ternura y el cuidado.

Durante más de tres horas, pudimos escuchar y trabajar ideas muy valiosas para cuidar mejor y llevar la ternura a los gestos cotidianos. La ternura no entiende de prisas. La ternura es para valientes. La ternura es la fragancia del amor. La ternura es un viaje de ida y vuelta. La ternura es comunicación. También reflexionamos sobre el valor de lo roto, lo débil y lo frágil, realidades que valen, y valen mucho.

Enhorabuena, Rosa, y muchas gracias por tu trabajo y por todo lo compartido.

Una celebración marcada por la ternura

Antes de la cena, vivimos una intensa y profunda celebración de la Palabra. También en este momento, la ternura estuvo muy presente. Como símbolo, utilizamos el gesto de tejer una bufanda, recordando a nuestras madres y abuelas y su manera de “ternurear”.

Al finalizar, se repartieron unas bufandas que se han hecho para nosotros en la Escuela de Vida de la obra social Berakah. Gracias a todas las personas que, sin conocernos, han tejido y han puesto en práctica la ternura pensando en nosotros.

Una mañana para descubrir León

El martes comenzamos la jornada con un rato de oración. Después, nos dirigimos al centro de León, donde disfrutamos de una ruta por San Isidoro, San Marcos y la Catedral de León.

Blanca, nuestra guía turística, realizó un servicio excelente y fue artífice de una mañana inolvidable.

Buenas prácticas de las residencias

La tarde estuvo dedicada a compartir buenas prácticas de las seis residencias de la provincia. Fue un espacio muy enriquecedor, en el que cada centro pudo presentar experiencias, proyectos y líneas de trabajo que ayudan a seguir mejorando la atención.

La residencia de Calzada compartió su trabajo sobre el plan de atención y vida, así como el plan al final de la vida. Atardecer, de León, presentó las experiencias de dos residentes. Marina y Antolina transmitieron con mucho acierto todo lo bueno que se realiza en la residencia.

Purísima de Murgia dio a conocer su proyecto de “ternurear”, un conjunto de acciones en las que la ternura se sitúa en el centro de las actividades del centro. Barrantes, de Burgos, habló sobre la viabilidad del centro sin perder de vista la atención a las personas más empobrecidas.

Pradoluengo compartió su proyecto de atención centrada en la persona y el cambio a habitaciones individuales. Por último, Tudela presentó su plan pastoral.

Una jornada para seguir avanzando en calidad

Para cerrar el día, se eligió la práctica considerada más destacada. La residencia Atardecer resultó ganadora, seguida de Purísima y Barrantes.

Sin embargo, lo más importante no era ganar. Todas las propuestas estuvieron muy acertadas y aportaron ideas valiosas para seguir creciendo en calidad.

Al caer la tarde, dimos por concluidas estas jornadas de convivencia y formación.

Gracias a todos y todas las participantes. Gracias también a quienes prepararon cada detalle para que estos días fueran posibles.

Volvemos a nuestras residencias con ganas de poner en práctica lo aprendido.