Hijas de la Caridad en Ceuta: una respuesta ante la urgencia
Las Hijas de la Caridad se encuentran en Ceuta para acompañar y colaborar ante las necesidades que se están viviendo en la ciudad. Su llegada responde a una situación que sor Carmen Sapiña describe como de “división y caos”, una realidad que afecta tanto a las personas migrantes como a quienes viven en la ciudad.
Las hermanas llegaron con el propósito de conocer directamente lo que estaba ocurriendo, contactar con las personas y asociaciones que ya trabajan sobre el terreno y ponerse a disposición para colaborar allí donde fuera necesario.
Sor Carmen explica esta respuesta desde la propia vocación de las Hijas de la Caridad: escuchar la llamada urgente de quienes más lo necesitan y ponerse en camino.
Una presencia al servicio de las necesidades más básicas
Durante estos primeros días, las Hijas de la Caridad están colaborando con distintas iniciativas que ya funcionan en Ceuta.
Por las mañanas, acuden a un centro en el que las personas migrantes pueden atender necesidades básicas, como ducharse o lavar su ropa. Por las tardes, colaboran con Cruz Roja en la playa del Trampolín, ayudando en el reparto de comida.
Sor Carmen señala que cada día se distribuyen cerca de 5.000 comidas, reflejo de una realidad que no se concentra únicamente en esta zona. Muchas personas continúan repartidas por distintos puntos de Ceuta, durmiendo en la calle, bajo árboles o sobre cartones.
Escuchar a las personas migrantes y a la población de Ceuta
La presencia de las hermanas también les está permitiendo escuchar de cerca las inquietudes de las personas migrantes. Entre las preguntas que reciben aparece especialmente la incertidumbre sobre qué sucederá con ellas y qué posibilidades tendrán de acceder a los espacios de acogida anunciados.
Las Hijas de la Caridad no solo están escuchando a quienes han llegado a Ceuta. También acompañan la preocupación y el cansancio de la propia población ceutí.
Sor Carmen destaca que Ceuta es una ciudad acostumbrada a la convivencia intercultural e interreligiosa, pero que la situación actual ha alterado profundamente su vida cotidiana. En sus palabras, entre los habitantes conviven el agobio ante lo que está sucediendo y la compasión hacia tantas personas que permanecen en las calles.
Una “gota de alivio” en medio de una realidad compleja
Ante una situación de tanta complejidad, sor Carmen reconoce que las Hijas de la Caridad no tienen la solución en sus manos. Su misión, explica, consiste en estar cerca y ofrecer alivio a cada persona con la que se encuentran.
“Lo único que podemos hacer es ofrecer una gota de alivio a cada persona con la que nos encontramos”, afirma, expresando el deseo de que quienes se acercan a ellas puedan encontrarse con “la mirada de Dios” a través de su presencia.
Una presencia sencilla y concreta que se traduce en escucha, colaboración y servicio allí donde la necesidad se hace más visible.
Al finalizar la entrevista, sor Carmen agradece también la labor de sensibilización sobre esta realidad y recuerda que la Iglesia está “a pie de calle”, haciendo vida el Evangelio desde aquello que está a su alcance.