HACIA UNA MÍSTICA DE OJOS ABIERTOS

El 7 de octubre de 2024, Villaobispo de las Regueras fue la sede de una jornada esencial dedicada a la formación y trabajo sobre recursos habitacionales, organizada por las Hijas de la Caridad.

El pasado 3 de marzo, en la Casa Provincial de Villaobispo, se celebró una jornada que marcó la culminación del trabajo del año anterior sobre «Audacia y Creatividad». Este evento no solo sirvió para compartir las conclusiones de los equipos de cada centro participante con una mezcla de humor y seriedad, sino también para introducir el tema de este año, presentado por el P. Celestino Fernández: “Hacia una mística de ojos abiertos”.

La nueva temática nos invita a adoptar la mirada de San Vicente, una mirada penetrante hacia la realidad de hoy y, especialmente, hacia la realidad de los pobres. Inspirados por la escena de la película “Monsieur Vincent”, donde se confronta la ignorancia sobre la pobreza con un llamado a la acción, se nos motiva a vivir la mística como una experiencia profunda de Dios, imitando a Cristo en su misión de evangelizar a los pobres. Esta mística va más allá de la contemplación para convertirse en acción, pues como señalaba Benedicto XVI, «cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte en ciegos ante Dios».

Durante la jornada, se nos invitó a orar y meditar sobre dos salmos fundamentales que encapsulan la espiritualidad vicenciana: el salmo 15, que pregunta “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?”, y el salmo 24, “¿Quién puede subir al monte del Señor?”. Estos salmos son metáforas de la unión con Dios y nos ayudan a profundizar en los pilares de nuestra fe:

  • La primacía de Dios.
  • Cristo como eje central de nuestra espiritualidad.
  • La pasión por los pobres.

La exposición del P. Celestino Fernández clarificó estos conceptos ante un numeroso grupo de laicos, desgranando la espiritualidad vicenciana en varios aspectos:

  • Una espiritualidad de encarnación y abajamiento al mundo de los pobres.
  • Una espiritualidad misionera que se extiende hacia las periferias existenciales y las fronteras.
  • Una espiritualidad liberadora y samaritana, donde la misericordia es el motor de vida.
  • Una espiritualidad del misterio pascual, que comparte y sufre con los que padecen.

La jornada culminó con una poderosa invitación a “mirar la realidad con ojos vicencianos”, promoviendo una visión que no solo observa sino que ve y se involucra con la realidad de los pobres, y que se atreve a dejarse mirar. Se nos exhorta a tener:

  • Ojos abiertos que vean la realidad desde Dios y tal como Él la ve.
  • Ojos compasivos donde la perfección es sinónimo de misericordia.
  • Ojos críticos que no toleran la injusticia, sino que luchan por la justicia como expresión viva de la caridad.
  • Ojos en comunión con los excluidos, que leen la realidad desde el reverso de la vida y de la historia.

Este encuentro nos recuerda que vivir con una mística de ojos abiertos es un llamado a mantener nuestra visión y nuestro corazón abiertos, aprendiendo a mirar como Dios nos mira, comprometiéndonos con una fe que ve, actúa y transforma.