Foevi 2026 en el Berceau: formación para la escuela vicenciana

Si no seguimos aprendiendo de otros y con otras, no podemos seguir enseñando.

Foevi 2026
Más de 100 hombres y mujeres de los colegios de las Hijas de la Caridad de toda España participan estos días en el Berceau del Foevi 2026. Entre ellos, veinte pertenecen a nuestra Provincia España Norte. Este encuentro es un momento central en la formación de quienes trabajan en la escuela vicenciana, una oportunidad para seguir profundizando en la tarea educativa desde el cuidado, la reflexión compartida y la identidad pastoral.

Un encuentro acompañado por buenos maestros

Nos acompañan buenos maestros: Pepe Laguna, Diego Cuevas y el padre Óscar Muñoz, CM. Cada uno ha ayudado a subrayar un aspecto importante de lo que forma parte de la misión de maestros y maestras: cuidar de uno mismo y cuidar de quienes nos han sido confiados.

Cuidar en la tarea educativa

Pepe Laguna abrió un espacio de participación en el que muchas personas pudieron compartir su experiencia de cuidado. En este diálogo surgieron cuestiones como la dificultad de cuidar en entornos agresivos o lo complejo que puede resultar crear redes de cuidado con todos los que intervienen en la tarea de educar.

La narración como camino de reflexión

Diego Cuevas propuso el camino de la narración y del cuento para ayudar a pensar en cada persona, en los recursos que tiene para cuidarse y en la manera en que los utiliza en los distintos contextos en los que se mueve.

Toda la escuela es pastoral

Por su parte, el padre Óscar Muñoz, recordó que la acción pastoral en la escuela no pertenece únicamente a quienes forman parte de los equipos de pastoral. Todo lo que se hace en la escuela es pastoral, porque la pastoral y la evangelización forman parte de nuestra manera de ser escuela, de enseñar y de aprender.

Formación permanente del profesorado

La formación permanente del profesorado es también una forma de entender la vocación educativa de maestros y maestras. Desplazarse desde lejos hasta este rincón del sur de Francia, después de un curso intenso y afrontando también las inclemencias de la naturaleza, se ha convertido para algunos en una verdadera prueba de resistencia.

Una experiencia que se incorpora al quehacer diario con la certeza de que, si no seguimos aprendiendo de otros y con otras, no podemos seguir enseñando.