Cuidando nuestro «Jardín interior»

“Dios nos confía el cuidado de la naturaleza y de nuestra alma: ambas florecen con amor.”

cuidando nuestro jardín interior

Tiempo de la Creación: una llamada al cuidado y a la esperanza

Entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre celebramos el Tiempo de la Creación, un período que invita a reconocer la obra de Dios en la naturaleza y nuestra responsabilidad en su cuidado. Durante estos días, en distintos lugares de la Provincia se realizaron actividades significativas, y una de ellas tuvo lugar en el Centro de La Milagrosa de Carballo (A Coruña), el 9 de octubre.

Un encuentro con Víctor Blanco Naveira

En esta jornada especial, la comunidad y los asistentes a la misa diaria compartieron la Eucaristía con Víctor Blanco Naveira, sacerdote y director del proyecto O Basileia, desarrollado en A Raiña (A Coruña). Este proyecto, que cumple ya diez años, es un sueño hecho realidad: ofrecer en un entorno rural un espacio de oración y vida compartida, especialmente con quienes se sienten alejados de la Iglesia.
Desde su experiencia, Víctor habló sobre la responsabilidad personal en el cuidado de la creación, recordando las palabras del Génesis: “Y vio Dios que todo era bueno” y, al crear al hombre y la mujer, “vio que todo era muy bueno”.

El jardín interior: raíz del cuidado exterior

La reflexión nos llevó hacia nuestro “jardín interior”, ese espacio interior que cada persona debe cuidar para que su fruto se refleje fuera.
Víctor nos invitó a reconocer las malas hierbas —el egoísmo, la falta de perdón, la envidia— que debemos cortar para recuperar la calma y la felicidad. Solo desde un corazón limpio y cuidado podemos contribuir al equilibrio y belleza de la creación exterior.

Celebrar la vida, cuidar la creación

El canto “Laudato Sii, o mi Signore” marcó el inicio de la Eucaristía por el cuidado de la creación, un momento para pedir perdón por las acciones humanas que destruyen el mundo y para renovar el compromiso de ser custodios responsables de la naturaleza y del alma. Este encuentro se convirtió en un espacio de comunión y gratitud, que nos recordó el valor de cuidarnos mutuamente y de cuidar el planeta que el Señor nos ha confiado.