Clausura del 400 aniversario de la Congregación de la Misión en Villaobispo de las Regueras

“Lo importante no es la institución, lo importante son los pobres.”
Clausura del 400 aniversario

El 25 de enero de 2025 se inauguró el cuatrocientos aniversario de la fundación de la Congregación de la Misión. Un año después, este tiempo conmemorativo se ha clausurado en Villaobispo de las Regueras con la celebración de una eucaristía que reunió a las Hijas de la Caridad y a miembros de las distintas ramas de la Familia Vicenciana de León.

La celebración estuvo presidida por el Padre Celestino Fernández, miembro de la comisión creada para los 400 años, y concelebrada por los padres Javier Álvarez y Primitivo Simón. La capilla acogió a los asistentes en un clima de acción de gracias, memoria y compromiso compartido.

Una celebración para agradecer y recordar los orígenes

La eucaristía comenzó con la monición de entrada a cargo de Sor Visitación García, quien introdujo el sentido profundo de esta celebración. Recordó que la eucaristía es siempre alabanza, y que en este día lo era de manera especial por poder dar gracias por la fundación de la Congregación de la Misión y por el camino recorrido durante este año jubilar.

Se hizo memoria del famoso sermón de Folleville, pronunciado por San Vicente de Paúl, momento en el que se sembró el germen de una caridad organizada, centrada en la ayuda, la asistencia a los pobres y el compartir los bienes en fraternidad.

La mirada de San Vicente y la llamada del presente

En su homilía, el Padre Celestino Fernández introdujo a los asistentes en la historia de la Fundación, recordando cómo la Congregación de la Misión llegó a existir a partir de una pregunta clave que le hizo la Condesa de Gondi, para quien San Vicente trabajaba:
“Sr. Vicente, cuántas almas se pierden, ¿qué podemos hacer?”

A partir de esta pregunta, el Padre Celestino destacó las actitudes que han marcado la celebración de este aniversario, inspiradas en una frase del Papa Francisco:

  • Mirar al pasado con gratitud, por todo lo vivido y realizado.
  • Vivir el presente con ilusión y realismo, confiando en la Providencia de la que tanto hablaba San Vicente.
  • Mirar al futuro con esperanza, conscientes de que aún queda mucho por hacer.

El carisma vicenciano, siempre vivo

Durante su intervención, el Padre Celestino pidió a la Familia Vicenciana que nunca olvide a los pobres y que los sirva de manera afectiva y efectiva, como garantía de que el Carisma Vicenciano permanezca vivo y fiel a su origen.

Planteó finalmente una pregunta directa: ¿Qué nos diría San Vicente hoy?
La respuesta fue clara y contundente, recordando las palabras que San Vicente dirigió a uno de los primeros misioneros, el padre Paul, cuando este le compartía sus dificultades:
“Lo importante no es la institución, lo importante son los pobres. Me preocupa la Congregación, pero me preocupan más los pobres; ellos, que se multiplican todos los días y no tienen dónde ir, constituyen mi peso y mi dolor.”

Acción de gracias final

La celebración concluyó con la lectura de una acción de gracias por parte de Sor María Paz Fernández, en nombre del párroco de la unidad pastoral de Villaobispo, agradeciendo el hacer, la disponibilidad y el servicio de los Padres Paúles a lo largo del tiempo.

Las imágenes que acompañan este encuentro recogen momentos significativos de la jornada: Sor Visitación, los tres Padres Paúles, la capilla con los asistentes y las ofrendas presentadas durante la celebración, como signo de gratitud y compromiso compartido.