70 años de vida entregada: celebración de Sor Trini en Gernika
“Las personas que no tienen memoria, siempre tendrán historia.”
Un día para dar gracias
El sábado 21 de marzo de 2026 fue el día elegido para celebrar en la Residencia Calzada de Gernika los setenta años de vocación de Sor Trini como Hija de la Caridad.
Desde primera hora, el ambiente ya anunciaba que no se trataba de un día cualquiera. Los “cuatro pilares” de la residencia (trabajadores y trabajadoras, residentes, voluntariado y las Hijas de la Caridad junto a su comunidad) se reunieron para celebrar juntos esta gran fiesta y dar gracias por tantos años de servicio y entrega a los más pobres.
Una celebración con memoria y sentido
A las once en punto comenzaba la celebración en la capilla. Un momento vivido con recogimiento y emoción, en el que, junto a Sor Trini, se puso en valor todo lo sembrado a lo largo de estos años.
Uno de los gestos más significativos fue la carta simbólica “recibida” de San Vicente, acompañada de un paquete dirigido a Sor Trini. Un signo sencillo pero profundo, que ayudó a expresar y ofrecer estos 70 años de vocación vividos desde el espíritu vicenciano.
Durante la celebración también hubo espacio para recordar los distintos lugares en los que Sor Trini ha desarrollado su misión: Hernani, Tolosa, Carrión, Bergara, Segura, Donosti y Gernika. Nombres que representan historias, rostros y encuentros que forman parte de su camino.
Una vida marcada por la sencillez y la disponibilidad
A lo largo de la jornada se repitió una idea con fuerza: Sor Trini ha sido una hermana profundamente sencilla y siempre disponible para los demás.
Quienes han compartido vida con ella lo expresaban con claridad: ha sido un regalo convivir a su lado. Su capacidad para adaptarse a lo que cada momento pedía, su actitud discreta y su forma de cuidar a las personas han dejado huella.
En el ambiente se respiraba gratitud, pero también alegría. Porque celebrar una vida entregada es, en el fondo, celebrar todo el bien que ha generado.
Un agradecimiento compartido
Tras la celebración, se proyectó un vídeo con imágenes de estos años, despertando recuerdos y emociones entre los presentes. Después, representantes de los cuatro pilares de la residencia tomaron la palabra para expresar su agradecimiento.
Fue un momento especialmente significativo, donde el “gracias” se hizo colectivo y visible.
Sor Trini, fiel a su estilo, vivió todo con la humildad que la caracteriza. Antes de terminar, recibió un ramo de flores como signo de cariño y también una botella del licor “cualquier cosa”, incluida en el simbólico envío de San Vicente. Un detalle que reflejaba perfectamente su forma de vivir: disponible para todo, con alegría y poniendo siempre a los demás en el centro.
Compartir la alegría
La celebración continuó con un lunch en el que todos pudieron encontrarse, compartir lo vivido y felicitar personalmente a Sor Trini. Un cierre sencillo, pero lleno de cercanía.
Solo queda dar gracias por tanto bien recibido y dejarnos tocar por un testimonio de vida que sigue hablando por sí solo.
Zorionak, Sor Trini.











